Nombres congelados: significados y usos

Mujer en el hielo
Mujer en el hielo | Pixabay

Congelar nombres es una práctica antiquísima y con un profundo significado. Acá revisamos su intención y algunas prácticas.

Entre las prácticas mágicas, enigmáticas y encantadoras como son, una que destaca por su simplicidad aparente y su potencial impacto es el acto de congelar el nombre de una persona.

Este ritual, impregnado de simbolismo y antigua sabiduría, se ha transmitido de generación en generación como una herramienta para influir en el destino de aquellos cuyos nombres son sometidos a las gélidas garras del congelamiento.

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Vaso de agua con hielo - Pixabay

El congelamiento como acto mágico: un vistazo al simbolismo


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Congelar el nombre de una persona se erige como un acto simbólico que trasciende lo tangible. En el corazón de esta práctica yace la creencia en que el hielo, elemento que perpetúa la quietud y el estancamiento, puede ser una fuerza poderosa para detener o congelar situaciones no deseadas en la vida de una persona.

Este ritual simbólico se entrelaza con la antigua relación entre el frío y la inmovilidad, una conexión que se refleja en incontables mitos y leyendas.

Algunas tradiciones sostienen que el congelamiento de un nombre puede servir como una especie de "paro mágico", suspendiendo eventos no deseados o personas perjudiciales.

Como el hielo frena el flujo del agua, se cree que este ritual puede detener el fluir de energías negativas o intrusivas de aquel cuyo nombre está siendo congelado.

 ¿Quién es el congelado?

El nombre que se va a congelar dependerá según los fines.

Por ejemplo, es muy común que este tipo de rituales se lleve a cabo durante eventos deportivos donde se "congela" a los rivales, con el objetivo de impedir sus proezas y el correcto despliegue de sus habilidades.

También se usa mucho en términos legales, donde se quieren retrazar ciertos eventos.

Hay quienes se autocongelan como protección, quedando así "aislados" de ciertos eventos. Algunos no lo  recomiendan, porque simbólicamente la persona queda encerrada en un ambiente hostil por el frío.

El arte del congelamiento: pasos para capturar nombres en el Hielo

La realización de este ritual puede variar según las tradiciones y las preferencias personales, pero algunos elementos comunes persisten en su ejecución. Aquí doy una aproximación básica al arte del congelamiento de nombres:  

  1. Elección del contenedor: Seleccionar un recipiente adecuado es esencial. Una pequeña bolsa de plástico hermética o un frasco de vidrio son opciones populares. La transparencia del contenedor simboliza la claridad y la revelación.
  2. Preparación del nombre: Escribe el nombre completo de la persona en un trozo de papel blanco. En algunos casos, se incluyen también fechas de nacimiento u otros detalles personales. Este papel actuará como la representación simbólica de la persona. Para estos fines va muy bien escribir los datos con tinta conjurada.
  3. Añadir elementos mágicos: Algunas personas incorporan elementos adicionales, como hierbas específicas, aceites esenciales, o incluso pequeños objetos personales de la persona en cuestión. Estos elementos se seleccionan con base en sus propiedades mágicas asociadas con la protección o la purificación.
  4. Intenciones claras y firma personal: Antes de sellar el papel en el contenedor, es importante afirmar claramente las intenciones detrás del acto. Muchos practicantes también añaden su firma personal o un símbolo mágico que refleje su conexión con el hechizo.
  5. Colocación en el congelador: Sella el contenedor y colócalo en el congelador. Algunas personas optan por enterrarlo en el fondo del congelador para intensificar la sensación de entierro simbólico.

El congelamiento a lo largo de las épocas y estaciones

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Vaso con hielo - Pixabay

El arte de congelar nombres se ha adaptado a través del tiempo y ha adquirido matices adicionales según la época del año o las condiciones climáticas.

Por ejemplo, congelar un nombre en un periodo invernal, cuando la naturaleza está en reposo y las energías parecen estar más quietas, puede potenciar la efectividad del ritual.

Congelar en invierno: reforzando la quietud del hielo

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Alambre de púas en la escarcha - Pixabay

Durante los meses más fríos del año, los hemisferios de la tierra tendían a cubrirse de un manto blanco (esto pasa cada vez menos gracias al calentamiento global), pero en algunas partes todavía las aguas se congelan, y la vida parece adormecida.

Este escenario natural proporciona un telón de fondo poderoso para el acto de congelar un nombre. La quietud del invierno se asocia con la introspección y la preparación para un renacer en la primavera.

Congelar un nombre en invierno puede simbolizar un proceso de pausa y reflexión antes de que las cosas tomen un nuevo rumbo.

Congelar en verano: enfriando las pasiones ardientes

En contraste, realizar el congelamiento en los días calurosos del verano añade una capa adicional de significado.

En esta estación, cuando la naturaleza está en plena efervescencia, congelar un nombre puede interpretarse como un acto para enfriar pasiones ardientes o reducir la intensidad de situaciones emocionales.

El calor del verano puede llevar consigo impulsos y emociones efervescentes; congelar un nombre se convierte así en una estrategia para calmar las aguas y restablecer el equilibrio.

Congelar en primavera y otoño: renacimiento y transformación

Tanto en primavera como en otoño, épocas asociadas con cambios y transformaciones, congelar un nombre puede adoptar matices específicos.

En primavera, simboliza el renacer y la renovación, mientras que en otoño puede representar una preparación para dejar ir lo que ya no es necesario.

Estas estaciones, marcadas por el cambio, proporcionan un contexto poderoso para el congelamiento de nombres que buscan influir en los giros cruciales de la vida.

El eterno retorno

Recuerda que en las prácticas mágicas (cosa que también debiera correr para la vida cotidiana) está la conciencia plena de que cada acción genera una reacción y que las acciones son expansivas, es decir, no afectan sólo a quien está siendo congelado, sino también a quienes le rodean por sus acciones.

Esto ocasiona un Karma con el que debemos lidiar y estas prácticas buscan entorpecer las acciones o el triunfo de otros. "Siete veces siete" se devolverán cada una de las acciones que se hagan con magia es lo que dice el refrán así que hay que tomar en consideración que se devolverá con creces cada una de las acciones que cometas. 

En última instancia, expresar la intención de no dañar a nadie, nunca está demás en este tipo de rituales, aunque a veces esa parte suele ser motivo de olvido.

Angela Barraza

Periodista y escritora chilena. Fue panelista del programa VIGILANTES de La Red TV y del programa Combinación Clave de Radio La Clave.  

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