Fenómenos paranormales: Mansión Ashton Villa de Texas

Mansión Ashton Villa
Mansión Ashton Villa de Texas | Glaveston

La familia que alguna vez vivió entre sus muros fue una de las más poderosas de Texas durante el tiempo de su desarrollo temprano, y muchos creen que su miembro más extravagante todavía reside allí.

La gloriosa Mansión Ashton Villa se erige majestuosa en Galveston, Texas. Con sus elegantes cúpulas, balaustradas e intrincados adornos en estuco, este reluciente palacete de tres plantas evoca el esplendor de una mansión italiana.

Y es que Ashton Villa fue concebida en 1861 por James Moreau Brown, un acaudalado empresario, como símbolo de su inmensa fortuna y estatus social.

Considerado el quinto hombre más rico de Texas, Brown había amasado su incalculable riqueza como pionero de la primera ferretería en Galveston, puerto en auge que abastecía a la floreciente industia naviera local.

Este impresionante caserón de ladrillo rojo, con su intrincada terraza exterior de hierro forjado, contrastaba ostensiblemente con los demás edificios circundantes; un ostentoso recordatorio del poder económico y los privilegios de casta de los Brown.


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Y aunque originalmente concebida como obsequio para su esposa Rebecca Ashton, lo cierto es que Ashton Villa también funcionó como arteria clave para los eventos históricos más trascendentales en Galveston durante el convulso siglo XIX.

Ashton Villa en la Guerra Civil

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Mansión Ashton Villa de Texas - Glavestonghost

Por ejemplo, con el estallido de la Guerra Civil en 1861, la suntuosa finca sirvió de improvisado cuartel militar y hospital para las tropas confederadas por años. Incluso llegó a ser ocupada temporalmente como base de operaciones unionista cuando los vientos de la guerra cambiaron.

De hecho, el 19 de junio de 1865 el General Gordon Granger se alistó en Ashton Villa para anunciar la tan esperada liberación de esclavos en Texas, en lo que posteriormente se conmemoraría como "Juneteenth".

También circulan leyendas de que la fastuosa Gold Room de la Villa pudo ser escenario de la rendición final de las fuerzas sureñas en el Frente Suroccidental. Lo cual no impidió que Brown conservase su posición privilegiada en la sociedad texana incluso después del fin de la esclavitud, recibiendo en 1880 al mismísimo presidente y ex general unionista Ulysses Grant como invitado de honor para tomar coñac y fumar habanos.

Pero esta glamorosa propiedad es más conocida por albergar el espíritu de su otrora inquilina más ilustre: la bella e impetuosa Rebecca "Betty" Ashton Brown, la única hija de James.

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Rebecca Ashton Brown - The Portal to Texas History

Betty Ashton Brown: una princesa sureña

Nacida en 1855 bajo la opulencia del boom algodonero texano, la joven Bettie creció como una genuina princesa sureña, apodada "La Princesa de Texas" por su legendaria belleza, carácter caprichoso y lujos extravagantes.

Coqueteando siempre con el escándalo, Bettie fumaba habanos en público, lucía vestidos con gatitos bordados en las faldas, y organizaba fastuosas fiestas en Ashton Villa solo para hacer dramáticas entradas, deleitándose en ser el centro de atención.

También era famosa por pasear veloces carruajes por las calles de Galveston, coleccionar rarezas y antigüedades, y emprender constantes viajes alrededor del mundo en busca de placeres y aventuras, rehusándose stubbornmente a contraer matrimonio.

Es por ello que el espectro de la caprichosa Bettie Brown es el más activo y notorio en Ashton Villa, manifestándose frente a invitados y personal doméstico por igual. Ya sea vagando por su recámara en el segundo piso, admirando su ropero con cientos de fastuosos vestidos de época, o descendiendo imponente por la escalera central con su distintivo traje turquesa y enjoyado abanico victoriano.

Incluso se dice que el fantasma de Bettie interviene de forma traviesa en el mundo terrenal, como aquella vez que la cerradura de su valioso tocador amaneció misteriosamente cerrada tras décadas trabada en posición abierta.

O cuando el día del cumpleaños de Bettie las alarmas de la mansión comenzaron a sonar estrepitosamente sin motivo aparente. Incluso los ventiladores del techo se encienden y apagan solos en zonas donde Bettie solía rondar cuando estaba viva.

Pero Bettie Brown no es el único espíritu que merodea Ashton Villa...

También se han reportado avistamientos de una tímida y gentil mujer que parece divertirse tocando el piano en el majestuoso Gold Room. Muchos han especulado que se trata del fantasma de Mathilda Brown-Sweeney, la menor de las hijas de James Brown.

Descrita como una hábil intérprete musical en vida, se dice que el espíritu de Tilly encontró refugio y consuelo en su antiguo hogar tras escapar de un tormentoso matrimonio. Es por eso que aún hoy, décadas después de su fallecimiento, su dulce espíritu se recrea atraída por el piano donde tantas veces deleitó a familiares e invitados.

Incluso algunos juran haber oído una misteriosa voz masculina within la sala contigua al Vestíbulo Dorado, como discutiendo acaloradamente con una mujer.

Hay quienes especulan que podría tratarse de un antiguo pretendiente de Bettie, condenado a discutir eternamente con la caprichosa fémina por haber rechazado su cortejo en vida. Una teoría que ciertamente concuerda con la implacable naturaleza de la eternamente vanidosa e independiente fantasma que aún parece elegir Ashton Villa como su escenario predilecto para lucirse más allá de la muerte.

Apariciones y fenómenos notorios

Uno de los avistamientos más conocidos tuvo lugar en la gran escalinata central de mármol que comunica los tres niveles de Ashton Villa. Ahí, un guía turístico divisó descender a una esbelta y etérea mujer vestida con un deslumbrante traje turquesa del siglo XIX y sosteniendo un distintivo abanico antiguo.

Otros aseguran percibir el irresistible perfume floral que solía usar Bettie, detectar cambios bruscos de temperatura o incluso oír el rasgueo de su vestido de seda mientras flota invisible por los corredores. Los muebles también suelen moverse por sí solos dentro de The Gold Room, el majestuoso salón dorado donde Bettie solía recibir a sus numerosos cortejantes.

Pero el incidente más extraordinario lo protagonizó cierto guardia nocturno llamado R.T., quien una tormentosa madrugada fue despertado por los frenéticos ladridos del perro del conserje habitual. Creyendo que se trataba de intrusos, R.T. irrumpió en la silenciosa finca solo para quedar estupefacto por la insólita escena que se desarrollaba en el Vestíbulo Dorado.

El drama de una princesa frívola

Allí vio claramente la imagen nítida de una bella dama sollozando sentada frente a un apuesto caballero de pie que la miraba con gesto adusto. Ambos lucían elegantes atuendos decimonónicos. Escondido tras un biombo oriental, R.T. pudo escuchar perfectamente la acalorada discusión entre lo que parecía ser una pareja de amantes.

-"¡Es una necedad que un hombre hable de matrimonio contigo! Estás demasiado absorta en tus frívolos placeres y colecciones sin sentido como para amar a alguien de verdad. ¡Solo te preocupas por ti misma!" - le reprochaba él con vehemencia.

  • "¡No soportaré escuchar tales palabras llenas de odio!" - respondió sollozante la dama, para luego sentarse al piano e ignorar por completo a su contrariado galán.

En ese instante R.T. oyó pisadas alejándose por el vestíbulo, y al voltear comprobó que el caballero había desaparecido. Solo quedaba la inconsolable figura femenina dejándose caer sobre el teclado, abatida en llanto.

Poco después, la etérea mujer se recompuso, caminó hacia su colección de vistosos abanicos, tomó uno y lo admiró frente a un espejo mientras musitaba algo para finalmente desvanecerse en una voluta de bruma perlada.

¿Aún ronda Bettie Ashton Brown?

Aquella extraña visión convenció a R.T. de que había presenciado una escena del tortuoso romance entre la caprichosa Betty Brown y algún antiguo galán despechado, reproduciéndose como una película fantasmal atrapada en un bucle temporal.

Y al parecer no fue un evento aislado, pues el personal de Ashton Villa a menudo reporta inexplicables sucesos similares. Es por ello que, aunque la propiedad ya no se ofrece para tours diarios, se alquila para recepciones y actividades especiales, atraída por su fama de embrujada.

Incluso cada Halloween se realizan populares visitas nocturnas para escudriñar los fantasmales misterios de este palacete sureño, con la esperanza de sorprender a la altiva Betty Brown suspendida en el tiempo; ataviada en sedas y encajes pero incapaz de hallar la paz, vagando por los opulentos salones que en vida fueron su jaula de oro y ostentación.

Angela Barraza

Periodista y escritora chilena. Fue panelista del programa VIGILANTES de La Red TV y del programa Combinación Clave de Radio La Clave.  

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